Tu idea de negocio no necesita que renuncies a tu trabajo… Por ahora

¿Quieres que te contactemos? Déjanos tus datos


Todos los profesionales en algún momento hemos soñado con dejar nuestro trabajo de oficina para perseguir alguna idea de negocio. En muchos casos, ésta idea es una App, una Plataforma Tecnológica o un E-commerce. El sólo imaginar una realidad con independencia financiera, manejo de tus tiempos y de hacer lo que te apasiona, puede sesgar la toma de decisiones al pensar de que son beneficios que se adquieren automáticamente al tomar la decisión de emprender.

La cruda realidad es que la sola idea de negocio vale 0, que el camino está lleno de trasnochos, de errores, de aprendizajes sobre la marcha y de tener un alto nivel de inteligencia emocional para lidiar con todas éstas situaciones del día a día. Hay mucho en qué pensar como temas financieros, marco legal de operación, equipo de trabajo, co-fundadores, inversores, marketing, oficinas, mobiliarios, arreglos locativos, impuestos, obligaciones de nómina, entre otras.

Pero no todo es negativo, y por algo se debe comenzar. Un negocio está para hacer dinero, y el dinero viene de tu producto o idea de negocio, y es ésto lo primero que debes validar. Si no puedes monetizar tu producto, todas las estrategias que te hayas planteado para abordar los retos de establecer y operar un negocio no servirán para nada.

Una de nuestras historias favoritas de validación es la de Zappos. Hoy en día, el comercio electrónico está bien posicionado y es una tendencia bastante madura, sin embargo, en 1999, no era así. No existía ninguna garantía de que una persona estuviese dispuesta a pagar por comprar zapatos por Internet sin probárselos primero, así que el equipo de Zappos hizo lo siguiente para validar su hipótesis: Publicaron fotos de zapatos de una tienda local en un website, y si alguien los compraba en línea, ellos tenían que ir físicamente hasta la tienda a comprarlos para posteriormente enviarlos a su cliente. A pesar de que ésta operación no era escalable ni sostenible en el tiempo, resolvieron lo que necesitaban en ese momento: Validar su Propuesta de Valor. De allí en adelante el resto es historia (con altos y bajos, claro), que incluye una adquisición de Amazon por 850 millones de dólares.

Obviamente, desde 1999 hasta hoy, la evolución de la tecnología, de las metodologías y del mercado ha sido exponencial. Lo que Zappos hizo en su momento, hoy en día se conocería como un MVP (Minimum Viable Product o Producto Mínimo Viable). Un MVP no es más que una primera versión de un producto que tenga justo lo necesario para validar tu hipótesis o Propuesta de Valor.

Irónicamente, lo más difícil del MVP no es construirlo, sino diseñarlo. Los verdaderos retos de un MVP se esconden en interrogantes como: cuáles funcionalidades priorizar, cómo va a ser la experiencia de usuario, qué se va a medir y cómo, quiénes van a ser nuestros usuarios objetivo, entre otras. Por último, los usuarios reales expuestos al MVP serán los que dictarán la pauta acerca de cómo iterar a partir de allí, según las métricas que se decidan medir.

En Leanware.io, creemos que el puente entre una idea de producto tecnológico y su éxito se construye mediante una metodología predecible, ordenada y analítica llamada Lean Product Development. Por eso, aplicamos ésta metodología para desarrollos de Productos y Plataformas Digitales. El aspecto central de la metodología Lean Product Development consiste en enfocar los esfuerzos a lo que dicte el mercado (usuarios), garantizando así la certeza del producto que se está entregando y la entrega continua de valor a los usuarios.

Entonces, antes de tomar la decisión de “lanzarte al agua” con una idea de negocio, mójate los pies primero a ver cómo está el mercado, y si crees que Leanware puede ayudarte a crear tu MVP, conversemos!

Otras publicaciones

Nos encantan los retos nuevos, cuéntanos el tuyo


2020-10-07T17:03:35+00:00
Go to Top